domingo 3 de febrero de 2008

La campaña electoral no es la verdulería (pavo pollo):

Comienza el resumen semanal:

A finales de la semana pasada nos enterábamos del descuento que promete Zapatero de 400 euros a los contribuyentes del IRPF. Ya hace un tiempo que Rajoy y los suyos han anunciado que la crisis económica es la enésima señal del apocalipsis anunciado por Juan hace algunos años, previa consulta con don Rouco Varela, Don X (no me acuerdo) Cañizares, Don X (tampoco me acuerdo) Camino -más conocido por condón de entrada sí- y el resto de la tripulación comandada por Ratzinger Z. Visto que ellos lo sabían de hace tiempo, decidieron anticiparse al resto, anunciando en las anteriores elecciones autonómicas, una bajada de impuestos como su gran promesa (que como todos sabemos, este tipo de promesas, se suelen hacer cuando tu programa es la representación del grupo vacío), para posteriormente, asegurarnos que la economía necesita una reforma brutal, como si de evitar la propagación de la encefalopatía espongiforme se tratara -y como para ello, necesitamos estar bien alimen-tados, nada mejor para empezar estos días inciertos que se avecinan, que con un caldito de cerdo y/o pollo, y un plato de callos-, eso sí, sin dar ningun dato concreto, como buen orador de domingo.

Y despues de todo esto, quizas por lo paranoico que soy, pero...me da la impresión de que el PSOE, arrastrado por la demagogia del PP, está cayendo en la campaña electoral de la verdulería, con lo que el debate está cayendo de forma exponencial hasta los números rojos, algo que repercute directamente sobre los ciudadanos, porque esto de la derecha, perdón, fascismo, de hablar de los problemas reales de las familias, lleva directamente a que aceptemos directamente todo lo que venga de arriba sin rechistar, porque significa que tenemos problemas más importantes que resolver, justo el tipo de problemas que deberían resolver nuestros políticos (entre otros), para que podamos entrar tambien en sus asuntos, digamos, corrupción, política exterior, etc. Sino, como con el enano del Pardo, no nos metemos en política, y entonces, llegamos a la prostitución de nuestras almas, que es bastante peor que la prostitución de nuestros cuerpos. Como los políticos nos dan trabajo, una casa, etc. pues ale, que hagan lo que quieran, nosotros somos pobres y ellos ricos. Nosotros solo podemos practicar sexo con una mujer y siempre de la misma forma, y ellos no, pero, es así. Pero, oye, que tenemos que dar gracias a Dios por esto, porque luego nos espera otra vida de puta madre, eso sí, igual que a los políticos, con lo que...no sé...un poco larga la espera, ¿no? Y eso que aquí, nuestro paraíso particular no está lleno precisamente de tias y tios desnudos que practican el amor libre. Esperad, y... ahora que lo pienso, ¿habrá prostitución allí arriba?